Escrito por Marcelino Cuevas y publicado el 9 de Mayo de 2017 en Diario de León

Hay un momento de la noche en el que el sueño se convierte en un enigmático duermevela. Es entonces cuando las historias cobran vida, cuando las pesadillas casi se convierten en realidad. Para Manuel Sierra es el momento de recibir la inspiración directamente, sin intermediarios que la condicionen.

Y el milagro cobra vida y se abre una nueva ventana a los verdes prados de Babia, y aparece ese carro rojo que como fantástico fantasma siempre acaba por hacerse protagonista en un rincón, y el mundo se llena de pájaros cantarines y de orgullosas flores que muestran desafiantes al mundo sus colores imposibles.

Y Manuel Sierra, que se harta de crear belleza a través de su pintura, también es capaz de hacer hermosa literatura contando como son esos escenarios que después trasladará a sus lienzos.

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