Escrito por Marcelino Cuevas y publicado el 16 de Noviembre de 2015 en Diario de León

Si la juventud es tiempo de renovar la historia personal cada día, Lola Catalá es, a pesar de sus años, plenamente joven. En cada exposición que esta singular artista presenta en la galería Bernesga, nos encontramos con una mujer cambiante que siempre aporta algo nuevo en su obra. Ahora ha llegado para ella el capítulo de las tres dimensiones. Ha pasado del papel, la tabla o el lienzo, a las figuras de bronce o aluminio, aunque la temática más importante dentro de sus trabajos sigue siendo la ingenua y lúdica presencia de los niños.

Una de las cualidades más destacadas en las obras de Catalá sigue siendo su interés por el movimiento. «Mis niños –comenta- están siempre jugando, o corriendo, o subiéndose a un árbol. Sé que en pintura los niños son tratados casi siempre como unos seres seráficos pintados en posturas muy estáticas. Yo creo que ellos son enormemente traviesos e inquietos, me interesan especialmente esas cosas increíbles que se les ocurren y que en ningún caso los adultos nos atrevemos a realizar».

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